Cuando una persona acumula muchas deudas que se tornan insostenibles en su presupuesto de ingresos, tiende a asumir una actitud de ocultamiento de su situación, aunque su cerebro sabe que está sumergido en un problema creciente que más temprano que tarde le afectará emocionalmente.
Pero el comportamiento humano es extraño, pues hay quienes, cuando están en esa situación, en lugar de contener sus gastos, lo que hacen es incrementarlos; es como si su estado de ánimo le llevara a aumentar sus niveles de endeudamiento y no a reducirlos.
Así, las tarjetas de crédito llegan al tope y junto con éstas, los llamados créditos extra o líneas de crédito paralelas que acompañan a estos dispositivos. Si tiene deudas con algún prestamista informal, se la pasan aportando al capital o evadiéndolos cuando pueden, con lo que se mantienen en un estado de zozobra, pues las llamadas del banco, de los cobradores, de las entidades donde tienen algún servicio contratado, de la tienda donde tomó algún electrodoméstico “fiao” y hasta del propietario de la vivienda donde vive alquilado se tornan más constantes.
Entonces, ante esa condición y frente a niveles de ingresos limitados para enfrentar todas esas deudas, ¿es posible superar esa situación? Sí. Es posible. El tema está en que, cuando se llega a esos niveles de “líos” financieros, es muy difícil, por no decir imposible, llevar a cabo un plan de recuperación en solitario. Se requiere un acompañamiento, pues, dada la situación mencionada, es seguro que quien la padece no tiene suficiente fuerza de voluntad ni disciplina para hacerlo solo.
De ahí que se hace necesaria la asesoría de alguien con la suficiente experiencia, capacidad y disciplina para ayudarle a superar sus graves problemas de finanzas personales. El punto está en que, posiblemente la persona adecuada para ese acompañamiento puede que sea su padre o su madre, un tío, tal vez su pareja o algún amigo (cualquiera de ellos que sea confiable, pues puede que, si no lo es, termite agravando su situación); pero resulta que a ese alguien usted puede desobedecerlo, no acogerse a sus condiciones y hasta romper el proceso de recuperación por cualquier discusión o contradicción, donde la confianza hace que el irrespeto se torne normal.
La otra opción es buscar el acompañamiento de una persona especializada que se dedique a ese tipo de labores, es decir, a asesorar a personas con problemas de finanzas personales para ayudarles a superarlos. Se trata de asesores o consultores en finanzas personales, quienes, además de conocer el área en cuestión, también deben tener un alto nivel de comprensión, paciencia y control emocional, pues somos -ahí debo incluirme- como especies de sicólogos y asesores financieros a la vez.
Esa opción es buena siempre que usted ubique a un asesor o asesora adecuado. Lo digo porque ahora hay muchas personas que se autodenominan asesores de finanzas personales sin tener las capacidades y responsabilidades correspondientes, por lo que pueden resultar en una estafa.
Esa tarea, la de conseguir un buen asesor en finanzas personales, es difícil, más si se toma en cuenta que no resultan baratos. Imagínese, usted está cargado de deudas que no puede pagar con lo que gana y, encima de eso, tiene que pagarle a alguien para que le ayude, con ideas y seguimiento, no con dinero, a que usted pueda superar sus líos financieros con su propio dinero. Es como “un doble gasto para salir de un gasto”.
Pero no se asuste. Hay otra alternativa, la que mencioné primero y la que resulta más difícil, pero a la vez más económica. Se trata de enfrentar su situación de finanzas personases usted mismo, con sus propios y únicos recursos disponibles.
Para eso, necesitará de algo fácil de mencionar, pero difícil de lograr: “disciplina y fuerza de voluntad”. Eso, acompañado de la educación financiera que ha de obtener con facilidad, a través de cientos de tutoriales sobre finanzas personales disponibles en instagram, youtube y otras redes sociales gratuitas.
Recuerde que lo primero es reconocer su situación, saber que usted tiene problemas de finanzas personales que están drenando no solo su economía personal, sino su estado emocional, a tal grado, que su paz mental está en constante afección.
Una vez reconocida esa condición, es momento de buscar apoyo o de apoyarse a sí misma con determinación. Otros lo han logrado; usted también puede lograrlo.
