El plan inicial con Brayan Bello era sencillo: lanzar cuatro entradas y dejar el partido en manos del relevo. Sin embargo, cuando completó ese número de episodios, todavía se veía dominante y su conteo de pitcheos no llegaba a los 50.
El dirigente Albert Pujols le indicó que su trabajo había terminado. Pero el derecho dominicano tenía otra idea.
“Déjame seguir, hoy estoy nasty”, respondió Bello, convencido de que estaba en uno de esos días en los que todo sale bien.
Esa confianza no solo la mostró en el terreno.
Tras el partido, el abridor dejó claro que tampoco siente temor por los posibles rivales que podrían cruzarse en el camino de República Dominicana en las próximas rondas del Clásico Mundial de Béisbol.
Con el conjunto dominicano ya clasificado y con la posibilidad de enfrentar potencias como Japón y Estados Unidos, Bello aseguró que está listo para cualquier desafío.
“Yo sé que esos países son buenos, tienen buenos bateadores y buenos jugadores, pero yo también soy bueno. Yo voy a tirar por ahí y a confiar en mis pitcheos”, expresó Bello con seguridad.
La declaración llegó luego de una actuación que respaldó sus palabras.
En su primera apertura en el torneo frente a Israel, el derecho dominicano lanzó cinco sólidas entradas, en las que ponchó a siete bateadores y permitió apenas una carrera, producto de un cuadrangular solitario.
Durante gran parte del encuentro, Bello parecía estar en uno de esos días especiales para un lanzador. Sus pitcheos caían exactamente donde quería y el movimiento de sus envíos complicó constantemente a los bateadores “israelíes”.
“Hoy el sinker mío estaba nasty. Yo mismo me sorprendí cuando vi ese sinker moviéndose así. Gracias a Dios podía poner los pitcheos donde me lo pedía el receptor y los resultados se dieron”, explicó.
El derecho también destacó el trabajo detrás del plato de Agustín Ramírez, con quien aseguró haber desarrollado una buena química desde antes del torneo.
“Agustín y yo nos pusimos de acuerdo desde hace varios meses en Dominicana. Hemos estado en contacto y hasta trabajamos juntos allá. Gracias a Dios pudimos tener buena química. Durante el mismo juego él me iba diciendo cómo debíamos trabajar a los bateadores y en qué estaban fallando los de Israel”, comentó.
La salida de Bello terminó siendo la base de una victoria cómoda de Dominicana, que se impuso 10-1 sobre Israel para asegurar su clasificación a la siguiente ronda del torneo.
